Niña inspiradora
La excelencia no tiene edad, tiene Actitud.
En el mundo corporativo hablamos constantemente de disciplina, enfoque, mentalidad de crecimiento y cultura de alto desempeño, sin embargo, a veces los mayores ejemplos de estas competencias no están en una sala de juntas… sino en la determinación genuina de quien decide dar lo mejor de sí. La dedicación y concentración que vemos en esta niña nos recuerdan principios esenciales para cualquier organización:
-Compromiso con el proceso, no solo con el resultado.
-Constancia incluso cuando nadie está observando.
-Pasión por mejorar cada día.
-Mentalidad de aprendizaje continuo.